TODOS LOS CABALLOS BLANCOS

Vértigo lento por Ramiro Rivera

October 11, 2012 at 12:08am
1 note

¡La manga! (Primer round)

"¡La manga!", antes que un ejercicio gráfico o de instalación o de "street art" enclaustrado o como sea que quieran llamarle, es una obra narrativa.
Por supuesto, el medio visual es el transporte en el que viaja esta idea; esta suerte de cómic gigante que se vale de elementos como el collage y el graffiti (por mencionar algunos).
El proyecto básicamente es una re ordenación de los desechos de la publicidad urbana (volantes, posters, stickers, etc.) para que tengan una coherencia narrativa que sirva de propósito a una historia a veces improvisada, a veces planeada, pero siempre distinta.

October 10, 2012 at 11:51pm
3 notes
"Autorretrato como el señor Rivera Campos"
Old school cut & paste.Fotocopias, acrílico, óleo, marcador permanente, fotografías y grapas (de oficina).
El resto es la cara de mi padre. Mi cara algún día de estos. 

"Autorretrato como el señor Rivera Campos"

Old school cut & paste.
Fotocopias, acrílico, óleo, marcador permanente, fotografías y grapas (de oficina).

El resto es la cara de mi padre. Mi cara algún día de estos. 

11:36pm
3 notes
"Percusión"
Como oposición al sonido y su repetición está aquella emisión sonora que, como fantasma, pasa desapercibida o, bien, cae en oídos pantanosos y estériles que no lo perpetúan ni siquiera a manera de reacción.
El ruido simple que no nos inmuta y simplemente nos golpea como baquetas a los tambores; de eso se trata el nombre de este cuadro: “Percusión”.

"Percusión"

Como oposición al sonido y su repetición está aquella emisión sonora que, como fantasma, pasa desapercibida o, bien, cae en oídos pantanosos y estériles que no lo perpetúan ni siquiera a manera de reacción.

El ruido simple que no nos inmuta y simplemente nos golpea como baquetas a los tambores; de eso se trata el nombre de este cuadro: “Percusión”.

June 3, 2012 at 10:58am
23 notes
Soldado (en el bosque nevado) sin cigarrillo
Hay artistas que nos marcan, otros nos impactan y algunos son como los separadores de hojas; algúna cita subrayada de algún libro. Mikhail Fyodorovich Larionov y “Soldado fumando” son, pues, una cita subrayada en algún libro que no recuerdo excepto la parte marcada y la fecha de su nacimiento: 3 de junio de 1881.
Infantil a simple vista y ausente de toda técnica, la pieza de Larionov es divertida y punto. No hay mucho que explicar al respecto; el tipo juega sólamente y eso parece bastar. A mi me basta al menos.
Con una apariencia algo hipster (tan de moda el término), el soldado vuelve 101 años después a su punto de partida. Sin cigarrillo, sin caballo y con harta nieve. Probablemente en todo este tiempo tuvo que aprender otros oficios para sobrevivir después de la milicia. Quizás fue un luchador o cirquero. Quizás se convirtió en tatuador.
Nos señala una dirección, invitándonos al parecer  a que nos retiremos. No se sabe si con amabilidad o desprecio. En el norte todos somos camaradas.

Soldado (en el bosque nevado) sin cigarrillo


Hay artistas que nos marcan, otros nos impactan y algunos son como los separadores de hojas; algúna cita subrayada de algún libro. 
Mikhail Fyodorovich Larionov y “Soldado fumando” son, pues, una cita subrayada en algún libro que no recuerdo excepto la parte marcada y la fecha de su nacimiento: 3 de junio de 1881.

Infantil a simple vista y ausente de toda técnica, la pieza de Larionov es divertida y punto. No hay mucho que explicar al respecto; el tipo juega sólamente y eso parece bastar. A mi me basta al menos.

Con una apariencia algo hipster (tan de moda el término), el soldado vuelve 101 años después a su punto de partida. Sin cigarrillo, sin caballo y con harta nieve. Probablemente en todo este tiempo tuvo que aprender otros oficios para sobrevivir después de la milicia. Quizás fue un luchador o cirquero. Quizás se convirtió en tatuador.

Nos señala una dirección, invitándonos al parecer  a que nos retiremos. No se sabe si con amabilidad o desprecio. En el norte todos somos camaradas.

May 30, 2012 at 12:53pm
0 notes
El Tláloc rojo
Es raro encontrarse un día en el Jardín de la Libertad de los Pueblos. Dudo que haya alguien que vaya ahí, a la esquina de 20 de Noviembre y Nezahualcoyotl, en el Centro de la Ciudad de México, expresamente a un tal Jardín de la Libertad de los Pueblos. 
Pienso que quien camine por esos rumbos probablemente busque cualquier cosa menos la estatua de Ho Chi Minh. Pero las suposiciones no vienen al caso cuando se habla de monumentos. Una estatua es una estatua y, después de las palomas, es a los turistas a quienes mejor le van. 
No soy un viajero acostumbrado a cargar con una cámara fotográfica, pero siempre llevo conmigo un montón de cuadernos para hacer apuntes. Ese día, después caminar el día entero y antes de un diluvio cargado de granizo, encontré a Ho chi Minh por primera vez.
En medio de ese rincón atiborrado de basura y gente que son las calles aledañas a la estación del metro Pino Suárez, rodeado de vagabundos y pordioseros, no pude sino sentirme una pieza más del habitual paisaje que rodeaba cada día a esa estatua de bronce. Algo me decía, mientras comenzaban a caer gordas gotas de lluvia, que ya no era más un turista en la ciudad. Como una especie de bautizo.
Luego llegó la tormenta.

El Tláloc rojo

Es raro encontrarse un día en el Jardín de la Libertad de los Pueblos. Dudo que haya alguien que vaya ahí, a la esquina de 20 de Noviembre y Nezahualcoyotl, en el Centro de la Ciudad de México, expresamente a un tal Jardín de la Libertad de los Pueblos. 

Pienso que quien camine por esos rumbos probablemente busque cualquier cosa menos la estatua de Ho Chi Minh. Pero las suposiciones no vienen al caso cuando se habla de monumentos. Una estatua es una estatua y, después de las palomas, es a los turistas a quienes mejor le van. 

No soy un viajero acostumbrado a cargar con una cámara fotográfica, pero siempre llevo conmigo un montón de cuadernos para hacer apuntes. Ese día, después caminar el día entero y antes de un diluvio cargado de granizo, encontré a Ho chi Minh por primera vez.

En medio de ese rincón atiborrado de basura y gente que son las calles aledañas a la estación del metro Pino Suárez, rodeado de vagabundos y pordioseros, no pude sino sentirme una pieza más del habitual paisaje que rodeaba cada día a esa estatua de bronce. Algo me decía, mientras comenzaban a caer gordas gotas de lluvia, que ya no era más un turista en la ciudad. Como una especie de bautizo.

Luego llegó la tormenta.

November 18, 2011 at 9:12pm
41 notes
La terquedad como técnica III (Opción múltiple)
Nunca hubiera pensado hace años que iba a trabajar como escenógrafo algún dia. Ahora que lo pienso, nunca me imaginé haciendo ninguno de los oficios en los que he trabajado estos últimos 10 años. Paleógrafo. Recepcionista de hotel. Guía de museo. Reportero de nota roja…
Si de experimentar se trata no sólo de trabajos se puede hablar. Se pueden hacer intentos con ciertos procedimientos o métodos, sobre todo aquellos que son propiciados por agentes externos.
Soy un mal junkie. Lo descubrí en un rush de 4 días para entregar esta pieza. Montones de ideas cruzaron por mi cabeza, imposibilitadas por la pereza que se amontonaba en mi cuerpo; si acaso algún leve trazo, una breve pincelada y era todo. El alcohol funcionó mejor al segundo y tercer día, pero al llegar la ebriedad el sueño me aplastaba en mi silla. Al finalizar el cuarto día la labor era un frenesí de más de 8 horas, auspiciado por la cafeína y las bebidas energéticas. Siempre lo he dicho: nada como la farmacia de la vieja escuela.
Quizá no soy lo suficientemente hippie para creer en las propiedades creativas de las drogas.

La terquedad como técnica III (Opción múltiple)

Nunca hubiera pensado hace años que iba a trabajar como escenógrafo algún dia. Ahora que lo pienso, nunca me imaginé haciendo ninguno de los oficios en los que he trabajado estos últimos 10 años. Paleógrafo. Recepcionista de hotel. Guía de museo. Reportero de nota roja…

Si de experimentar se trata no sólo de trabajos se puede hablar. Se pueden hacer intentos con ciertos procedimientos o métodos, sobre todo aquellos que son propiciados por agentes externos.

Soy un mal junkie. Lo descubrí en un rush de 4 días para entregar esta pieza. Montones de ideas cruzaron por mi cabeza, imposibilitadas por la pereza que se amontonaba en mi cuerpo; si acaso algún leve trazo, una breve pincelada y era todo. El alcohol funcionó mejor al segundo y tercer día, pero al llegar la ebriedad el sueño me aplastaba en mi silla. Al finalizar el cuarto día la labor era un frenesí de más de 8 horas, auspiciado por la cafeína y las bebidas energéticas. Siempre lo he dicho: nada como la farmacia de la vieja escuela.

Quizá no soy lo suficientemente hippie para creer en las propiedades creativas de las drogas.

November 13, 2011 at 1:55pm
45 notes
La terquedad como técnica II (El verano del cohete)
Un día tuve que pintar sobre una base rugosa: un costal. Olvidemos si fue o no una obligación. Nada lo es en realidad. Normalmente la textura es algo que no me agrada mucho en una obra pictórica, sería para mí como para los cafeinómanos puristas el hecho de beber café con leche.
Acababa de leer “Crónicas marcianas” de Bradbury y yo sólo imaginaba cohetes en todos lados incluso en ese costal de café, que quizá era más digno de portar algunos alcatraces o girasoles que tanto les gustan a los paseantes de los “corredores de arte” dominicales.
Pero uno es terco.

La terquedad como técnica II (El verano del cohete)

Un día tuve que pintar sobre una base rugosa: un costal. Olvidemos si fue o no una obligación. Nada lo es en realidad. Normalmente la textura es algo que no me agrada mucho en una obra pictórica, sería para mí como para los cafeinómanos puristas el hecho de beber café con leche.

Acababa de leer “Crónicas marcianas” de Bradbury y yo sólo imaginaba cohetes en todos lados incluso en ese costal de café, que quizá era más digno de portar algunos alcatraces o girasoles que tanto les gustan a los paseantes de los “corredores de arte” dominicales.

Pero uno es terco.

November 12, 2011 at 10:11pm
39 notes
La terquedad como técnica I (Gang bang dream team)
La obligación o la imposición de una tarea atormenta a muchos, sobre todo si la tarea se entromete con la creación (en el caso de que uno pretenda hacer arte, sea cual sea su rama). Durante mi época de estudiante traté de ver lo anterior como una oportunidad para intentar algo que en cualquier otro momento y por cualquier otra razón me hubiera negado a hacer por iniciativa propia. No detallaré lo conservadora de mi enseñanza, ni trataré de indagar en las causas del sistema académico que viví/padecí, pero hubo ciertas asignaturas dignas de una escuela de arte a la que podrían asistir mis tías (sin agraviar a las mujeres maduras). 
Así el asunto, un día hice un bodegón y (terquedad de por medio) lo hice a mi manera. Porque si no es con terquedad entonces, ¿cómo se sale uno con la suya?
Un juego de doble sentido con las frutas, nombres de celebridades sexuales y un leve homenaje a los expresionistas abstractos de fondo. Finalmente pude decir que hice un bodegón alguna vez en mi vida. No el más bello, pero mío.

La terquedad como técnica I (Gang bang dream team)

La obligación o la imposición de una tarea atormenta a muchos, sobre todo si la tarea se entromete con la creación (en el caso de que uno pretenda hacer arte, sea cual sea su rama). Durante mi época de estudiante traté de ver lo anterior como una oportunidad para intentar algo que en cualquier otro momento y por cualquier otra razón me hubiera negado a hacer por iniciativa propia. No detallaré lo conservadora de mi enseñanza, ni trataré de indagar en las causas del sistema académico que viví/padecí, pero hubo ciertas asignaturas dignas de una escuela de arte a la que podrían asistir mis tías (sin agraviar a las mujeres maduras). 

Así el asunto, un día hice un bodegón y (terquedad de por medio) lo hice a mi manera. Porque si no es con terquedad entonces, ¿cómo se sale uno con la suya?

Un juego de doble sentido con las frutas, nombres de celebridades sexuales y un leve homenaje a los expresionistas abstractos de fondo. Finalmente pude decir que hice un bodegón alguna vez en mi vida. No el más bello, pero mío.

October 3, 2011 at 4:36pm
37 notes
"Plegarias orientales" es el título tentativo de este boceto. Se suma a los múltiples retratos que hago y probablemente termine en un formato mayor.
La idea es sencilla, utilicé como base mi signo zodiacal chino (el gallo), para insertar dicha simbología en el rostro de un hombre. El resto son ornamentos y un pequeño verso lúdico que clama por el año del gallo próximo a llegar: una plegaria.

"Plegarias orientales" es el título tentativo de este boceto. Se suma a los múltiples retratos que hago y probablemente termine en un formato mayor.

La idea es sencilla, utilicé como base mi signo zodiacal chino (el gallo), para insertar dicha simbología en el rostro de un hombre. El resto son ornamentos y un pequeño verso lúdico que clama por el año del gallo próximo a llegar: una plegaria.

October 2, 2011 at 4:47pm
40 notes
"Trilogía del desastre" es un grabado hecho para el proyecto colectivo "Grabado Casero", convocado por el artista visual torreonense Norberto Treviño. La pieza, realizada en linóleo, representa lo que para mí conforma todo suceso lamentable: a) deseo desmedido, b) materialización desbordada y c) el arrepentimiento y/o lamentación. Puse como ejemplo las lluvias. El deseo a veces atrae una materialización excesiva de las cosas y termina ocasionando más daño que beneficio.

"Trilogía del desastre" es un grabado hecho para el proyecto colectivo "Grabado Casero", convocado por el artista visual torreonense Norberto Treviño. La pieza, realizada en linóleo, representa lo que para mí conforma todo suceso lamentable: a) deseo desmedido, b) materialización desbordada y c) el arrepentimiento y/o lamentación. Puse como ejemplo las lluvias. El deseo a veces atrae una materialización excesiva de las cosas y termina ocasionando más daño que beneficio.